Desde que se aprobó la ley del divorcio en el año 1981 más de dos millones de personas han puesto fin a su relación matrimonial, a esta importante cifra hay que sumar todas aquellas rupturas de convivencia que al tener hijos e hijas necesitan regular los tiempos de estancia y cuidados con los mismos.

El 39 por ciento de las separaciones tramitadas en el primer semestre del año en los juzgados andaluces –último dato publicado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)– no fueron con consenso de los miembros de la pareja rota, así como el 48 por ciento de los divorcios. Pero en el caso de la modificación de medidas del régimen establecido en separaciones y divorcios tramitados anteriormente, el consenso para ello fue aún menor: sólo un 17,4 por ciento.

En muchas ocasiones, pasado un tiempo desde el divorcio o la separación cambian algunas circunstancias que hacen imprescindibles modificar alguno de los aspectos recogidos en la Sentencia de Divorcio. Que los niños se hagan mayores y pasen más tiempo que el estipulado con uno de los progenitores, que uno de éstos esté en situación de desempleo o que tenga un trabajo diferente al que tenía cuando se dictó el divorcio o que uno de los progenitores tenga que cambiar por motivos laborales de localidad  son algunas de las causas ( entre otras)  que pueden dar lugar a la modificación.

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